01 Jun
01Jun

El libro de arena de Jorge Luis Borges, libro de cuentos, fue publicado en 1975. Podemos destacar de éste a Ulrica, su único cuento de tema amoroso, There are more things, un cuento homenaje a Howard Phillips Lovecraft (al que Borges consideraba un imitador involuntario de Edgar Allan Poe), El libro de arena (que da nombre al volumen y que será tratado en el próximo post de este portal) y el cuento de esta clase, El otro.

(Puede leerse aquí: https://www.poeticous.com/borges/el-otro-3?locale=es

En El otro, Borges apela al inquietante artificio de encontrarse a una versión de sí mismo con otra edad. En el juego que es un cuento —todo cuento lo es: un juego que se resuelve en sí mismo— tenemos implícita asimismo una dimensión filosófica, metafísica. El personaje se pregunta por las circunstancias de su vida pero también por el tiempo, imagen que sugiere el río que discurre frente al banco donde se da el encuentro. 

Ahora bien, ¿es posible una lectura como esta en la clase de Lengua de un colegio secundario?, ¿es posible despojarse de las plantas de naranja lima, de los principitos y de las muertes anunciadas y aspirar a algo diferente? La respuesta, la mía al menos, es que sí, es totalmente posible. Empecemos: 

La tesitura de la clase es un taller literario puro y duro, pero contiene la posibilidad de una coordinación y trabajo en conjunto con la cátedra de filosofía, en el caso que tu escuela así lo permita. 

Para empezar —siempre es el mejor de los comienzos— se lee el cuento. A la lectura le sigue una puesta en común de la que se puede tomar algún camino intermedio: uno de ellos puede ser el investigar a los libros y autores mencionados. Luego, los estudiantes proceden a hacer un cuadro como el que está en el slide que ves aquí abajo. En él deberán completar la columna central con datos del cuento: en qué espacios transcurre la acción, en qué tiempos, si el narrador es el joven o el viejo, cuáles son los temas de conversación entre los personajes, cuál fue la reacción de cada uno al encontrarse a sí mismo, a qué tipo de pruebas se someten para demostrar su propia realidad y, finalmente, cómo se despiden. (La siguiente actividad no debe ser develada hasta terminar de llenar la columna central.)


La tarea final, ahora sí, será la reescritura del cuento. Para ello, se completará la tercera columna con los datos del nuevo relato (o sea, esta columna funcionará como una planificación de un cuento) que tendrá como punto de partida en común que el narrador cambiará y será el joven. (Seguramente, al explicar la actividad, habrá alguien que te diga que lo quiere escribir directamente sin llenar el cuadro; en ese caso deberás insistir.) 

La consigna, aparte de la escritura creativa, tiene una necesaria instancia de introspección, lo que la vuelve interesante (por este motivo, también, es que se debe apuntar a realizarla con los cursos más avanzados en edad). Cada estudiante deberá hacerse preguntas a sí mismo: cómo me vería yo de grande, qué me preguntaría, qué me gustaría saber de la vida que me espera, etc. Aunque no se opte por un relato que tenga carácter digamos personal, las preguntas son válidas igual: se deberá hacer una proyección para poder escribirlo. 

A continuación, te muestro en este slide un logradísimo relato de Sofía, de tercer año, que fue publicado en la revista Pequeña Bandera (nuestra revista escolar, ver sección Proyecto Pequeña Bandera) en el número 4.


En este otro slide está la clase en su versión de ficha técnica:


Como se dijo antes, es totalmente posible y deseable tener otras lecturas en el nivel secundario. Esta clase es una pequeña demostración. En el próximo post, para completar una trilogía inicial con Borges como protagonista, expondré un trabajo similar con el cuento El libro de arena

Te espero.

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.