14 Dec
14Dec

Este posteo versa sobre el trabajo final de cuarto año de este 2023. Se combinaron dos factores para que surja la idea de este cierre anual: 

* en primer lugar, el hecho de haber utilizado como canon literario al género de la ciencia ficción; la planificación completa fue hecha desde cero y es nueva completamente, con el añadido de que su construcción es a partir de tópicos que parten de un cuento y luego derivan a temas técnicos del estudio del lenguaje y hacia otro tipo de textos; y 

* en segundo lugar, el hecho de tener al fanzine como un elemento importante dentro de la materia como método de expresión y presentación de trabajos. 

De estos dos puntos se crean una clase introductoria generadora de una idea, y otra (con instancia domiciliaria) de creación artística y literaria.


Primera Clase – Un mensaje en una botella interestelar 


La primera clase, que es donde se capta la idea para el trabajo final, es un reconocimiento a la inconmensurable figura de Carl Sagan

Sagan, junto con otros científicos, fueron los creadores de aquella placa enviada al espacio en las sondas espaciales Pioneer, y luego en aquel disco que se incorporó a las sondas Voyager, cuyo objetivo fue enviar un mensaje en nombre de la humanidad a posibles civilizaciones extraterrestres que pudieran encontrarse con nuestros artefactos. Estas naves, que están perdidas de vista y sin que ya podamos recibir señal alguna de su parte, siguen en viaje espacial. 

Quien no esté al tanto de esto puede observar los links incorporados en el siguiente slide, en el que se dan las consignas básicas para comprender este hecho histórico:



¿Qué es lo que extraemos de este maravilloso hecho, que en su momento se tituló Un mensaje en una botella interestelar? La noción de aquello que se fabrica y se pierde de vista (que coincide con una obra de arte), y la idea de seleccionar un grupo de cosas, de fotos, de palabras, un mensaje, unos símbolos, para que un otro tenga una idea completa de nosotros.


Clase 2 – Trabajo final


Teniendo todo esto en mente, se llega por fin al trabajo final. Este consiste en: elaborar un fanzine que exprese un mensaje en una botella personal

El interestelar fue un mensaje en nombre todos, de toda la humanidad. El trabajo final, individual. 

¿Por qué un fanzine? El fanzine, como artefacto artístico, tiene como características esenciales que exacerba el gusto personal y la absoluta libertad. Es un método artístico que fabrica productos únicos: desde su forma y desde su contenido.

(Paréntesis sobre los fanzines:  

Sobre cómo explicar cómo hacer un fanzine, elijo el camino más fácil: poner en una mesa en el medio de la clase todos los fanzines que tengo. Allí, los estudiantes pueden comprobar que puede tener más imágenes, menos imágenes, tamaño grande, tamaño pequeño, ser más austero, ser más delicado, etc. Lo que quiero decir con esto es que es evidente que ser profesor es, al mismo tiempo, lo mismo que ser buscador, investigador, coleccionista, etc., y no se puede no estar al corriente con lo que sucede en ámbitos de creación. Lo que tiene una grandísima ventaja: estos ámbitos creativos, lo nuevo, lo que se está haciendo, lo que se hizo, etc., son fuentes de ideas para implementar en la clase de lengua y literatura. (Y un último paréntesis dentro del paréntesis: algo maravilloso sucederá el año que viene, y es que la explicación a otros estudiantes de qué es un fanzine o cómo hacerlo, será con los fanzines de estudiantes de su escuela.)) 

Dicho esto, los estudiantes se encontraron con una alta instancia de creatividad, con gran carga artística personal y emocional: ¿cómo es, cuál es mi mensaje en una botella?, ¿qué símbolos me representan, qué imágenes, qué palabras?, ¿qué destaco, a quién destaco, qué o quién me va a acompañar en un mensaje que dejo dentro de esta simbólica botella? 

Los resultados están todos incluidos en este video resumen. Representan uno de los trabajos áulicos más espectaculares que he podido observar:



Calidad, variedad, profundidad. Estos trabajos tiran por tierra todos los supuestos que se le atribuyen a las nuevas generaciones. 

Una última aclaración 

Este despacho se prepara para subir al mismo tiempo que otro acerca de un trabajo final de fanzines de Tercer Año, que trata sobre cuentos de terror basados en leyendas locales. Sobre ambos se deja constancia de lo mismo: los “teóricos” del sistema educativo imperante en nuestro país (lo que llamaríamos el sistema de educación inclusiva) sostienen que si un estudiante no responde en clase lo que sucede es, simplemente, que está aburrido. Por ende, el profesor y/o la materia y/o la escuela son aburridos. Lo que debería hacer entonces la escuela y los profesores y las materias (que no tienen permitido exigir al máximo, ni llevar lo más adelante posible las potencialidades de los estudiantes) es tratar de ser superdivertidos y requetecopados. Los trabajos compartidos desde esta humilde web son pertinentes, no divertidos, y lo que se sostiene desde aquí es exactamente lo contrario: si en el marco de un sistema educativo que no tiene como opción la exigencia máxima, se logran trabajos con tanta calidad, esto significa que en un sistema educativo que tuviera como objetivo ser los mejores y que tuviera como método la exigencia, para los estudiantes (es decir para el futuro) no habría techo.

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